Al
empezar el año,
Tenía que cambiar más
cosas de las que yo pensaba.
Desde luego,
cogemos trenes pensando que van a llevarnos al objetivo final,
Sin pensar que ese trayecto no fue hecho para ti.
Que quizás te hayas equivocado, y debas coger otro.
Hasta tú sabes que sí.
Pero qué miedo bajar.
Y es que nos da demasiado miedo,
Salir de la zona de confort,
De la rutina,
De lo que te guía,
Y te asfixia, aunque tú no lo
veas.
Y no debería ser así.
Nos da miedo tomar decisiones,
Por perder el tiempo,
Porque, al fin y al cabo,
Es lo único que no vamos a recuperar.
¿Pero, qué pensaría una persona que su vida esta cogida de un hilo?
¿Te diría que cojas todos los trenes que puedas, o que te conformes con uno
que no está hecho para ti?
Es más que indefinible.
Perdemos el tiempo haciendo cosas que no nos llenan,
Estamos construyéndonos vacíos.
Perdiendo lo único que nos diferencia los unos de los otros.
Ni una vez más.
Tiempo,
Que no volverá más.
Aprendí que no todo lo que te rodea te quiere,
Y que al final del día,
Solo te tienes a ti mismo.
A quien más debes de querer.
Porque nadie más,
Te ha elegido antes que a ellos mismos.
Y que te equivocas,
Por no decirles lo que los quieres a las personas que aguantan tormentas
contigo,
Por pensar que siempre estarán.
No,
El tiempo no perdona a nadie.
Al final del año,
Algo en mí se quemó,
Quizás el último rayo me despertó.
Quizás no me di cuenta de todo lo que quería cambiar.
Y aunque ahora todo esté borroso,
Algún día tendrá color.
Nunca sabemos si acertamos o nos equivocamos,
Hasta que no lo hicimos.
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
se hace camino al andar.
Decía Machado,
Y llegó la hora de caminar.