miércoles, 7 de marzo de 2018

Mokita

“Siempre hay algo de primavera en este otoño”

pensé cuando miraba aquella florecilla salir entre tantas hojas secas.

Entonces, supe que nunca venia mal ser tan diferente.
Siempre puedes ser esa flor en otoño.
Siempre hay demasiadas hojas secas que buscan con quien olvidarse de que están caídas.

La flor, siempre tendrá miedo de ser pisada.
Porque quizás lo hayan intentado demasiadas veces.

El otoño llegó. Y nos llevó a todos con él.
Dejando solo, colores tristes llenos de melancolía.
Colores, que gritan lo que fue,
Lo que yo imaginé que fue.
O lo que yo hubiera querido que hubiera seguido siendo.

Nos llevó a todos con él.
Las hojas secas siempre tienden a tapar lo bonito.
No soportan ver cómo se puede caer estando en lo más alto.
Y mucho menos entender como algo tan bonito, puede crecer en el suelo.

Siempre pensamos que las cosas no pueden cambiar.
Creemos en las constantes, sin pensar en las variables.

Y así nos va.
Quizás el otoño tenía que llegar.
Esta vez, no como yo creía.

Quizás hay demasiado miedo en las cosas más cotidianas.
O quizás las flores tengan miedo de acabar siendo tapadas.
Y es así.

Vendrá el otoño, vendrá el invierno.

Pero todos, os habréis ido con él.