“Siempre hay algo de
primavera en este otoño”
pensé cuando miraba
aquella florecilla salir entre tantas hojas secas.
Entonces, supe que
nunca venia mal ser tan diferente.
Siempre puedes ser esa flor en otoño.
Siempre
hay demasiadas hojas secas que buscan con quien olvidarse de que están caídas.
La flor, siempre tendrá miedo de ser pisada.
Porque
quizás lo hayan intentado demasiadas veces.
El otoño llegó. Y nos llevó a todos con él.
Dejando
solo, colores tristes llenos de melancolía.
Colores,
que gritan lo que fue,
Lo
que yo imaginé que fue.
O
lo que yo hubiera querido que hubiera seguido siendo.
Nos llevó a todos con él.
Las
hojas secas siempre tienden a tapar lo bonito.
No
soportan ver cómo se puede caer estando en lo más alto.
Y
mucho menos entender como algo tan bonito, puede crecer en el suelo.
Siempre pensamos que las cosas no pueden cambiar.
Creemos
en las constantes, sin pensar en las variables.
Y así nos va.
Quizás
el otoño tenía que llegar.
Esta
vez, no como yo creía.
Quizás hay demasiado miedo en las cosas más
cotidianas.
O
quizás las flores tengan miedo de acabar siendo tapadas.
Y es así.
Vendrá el otoño, vendrá el invierno.
Pero todos, os habréis ido con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario