Sonaban
fuertes las pisadas,
Que tanto
tiempo me costó tapar.
Eran pasos
cortos,
Pero definidos.
El eco de tu
dignidad,
Dejó de
sonar.
Sordos tus oídos,
que no oían
lo que se te venía encima.
Me reía.
Peores guerras
han construido este castillo,
Y en todas,
Me han visto ganar.
Que han
querido siempre,
Romperme por
dentro.
Sin conocer
la libertad,
Sin conocer
el amor propio.
Cómo quien
respira en un vaso,
Lleno de
agua.
Ahogándose,
En la agonía,
Por no
entender a los que volamos,
Con alas
propias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario